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UN HECHIZO DE AÑO NUEVO

“Somos las nietas de las brujas que no pudisteis quemar” reza una de las frases feministas que se ha convertido en una proclama de pancartas de manifestaciones, de memes, hasta de camisetas que marcan una tendencia. Sin duda esta frase pone de manifiesto como la mujer ha sido perseguida, degradada, minusvalorada a lo largo de la historia y como las mujeres de hoy nos sentimos orgullosas de todas y cada una de las que cayeron. Desde las que lo hicieron entonces, quemadas, empaladas, lapidadas, perseguidas por la moral cristiana patriarcal hasta las que lo hacen hoy en día, ya sea del mismo modo, víctimas de radicales religiosos igualmente patriarcales en países no tan lejanos, o víctimas de misóginos que, con valores o sin ellos, se degradan a sí mismos cada vez que vejan, insultan, pegan, violan o matan a una mujer.

Nosotras sí somos las nietas de aquellas brujas que resistieron y por eso propongo que hagamos un hechizo de año nuevo. Un canto a la justicia y a la sororidad. Y que lo hagamos hermanas, por todas nosotras, sin importar el punto del camino en el que estemos. Por aquellas niñas que tienen que luchar casi sin herramientas contra una sociedad que les dicta el rol que deben tener, que les dice como deben divertirse, que les aboca a un amor romántico que les impide ser una persona completa, que les niega el conocimiento de los logros de otras mujeres; por aquellas adolescentes que por la inacción de los políticos y la aún demasiado extendida moral religiosa, se ven abocadas a mal aprender una sexualidad que las convierte en esclavas, que no sólo no les da las herramientas para que se puedan defender de los agresores, sino que les dice que deben ser fuentes de placer para el otro y tragar con todo lo que los hombres les exijan. Mujeres que en la mayoría de los casos ni siquiera sabrán que están siendo violadas solo porque el sistema le tiene miedo a la educación afectiva sexual y porque aún hoy, la religión sigue estando de lado de los poderosos. En este caso, los privilegiados del patriarcado.

Hagamos este hechizo también por cada una de las mujeres reducidas a objetos: ya sean sexuales, máquinas de parir para sus maridos o para otros que sin escrúpulos comprarán su “derecho” a ser padres, máquinas de limpiar, de cuidar. Objetos, al fin y al cabo, sin capacidad para pensar, para opinar, para soñar.

Esta noche, aquellas que podamos, gritemos por las que no pueden, por las que tendrán que buscar una mirada cómplice que consiga descifrar su sufrimiento bajo la sonrisa forzada que las protege; por aquellas que hagan lo que hagan siempre son menos valoradas, cuyo esfuerzo vale menos que el de sus compañeros, que no encuentran quien las escuche, si no dan un golpe sobre la mesa de reuniones, momento en el que se convertirán irremediablemente en “histéricas”, como lo fueron nuestras antepasadas, como lo somos todas en algún momento de nuestras vidas. Brindemos y conjuremos este hechizo por las mujeres que sufrieron la guerra en nuestro país. Las olvidadas, cuyos hijos fueron robados, que en muchos casos tuvieron que soportar no solo vejaciones en los golpistas y del dictador, sino que fueron las que sacaron a los suyos adelante, ya fuera en el exilio, en partidos clandestinos o en sus hogares, y que a pesar del silencio impuesto por la dictadura fueron las guardianas de la Memoria.

Esta noche, hermanas, hagamos valer nuestro ADN de brujas y hagamos un hechizo. Cuando sean las 12, digamos alto y claro, bajo y de manera cómplice, susurrando o aunque sea pensándolo, cada una como pueda, como quiera, la palabra que todas ellas, que también somos nosotras, necesitamos: ¡Justicia! Y provóquenos la furia de la magia que nos de fuerzas para seguir gritando en las calles, para seguir exigiendo que caiga el patriarcado, para seguir respetándonos entre nosotras sin caer en las trampas de aquellos que quieren dividirnos, para que este hechizo de sororidad y justicia provoque que cada hombre asesino, maltratador, violador, machista no encuentre un solo lugar donde esconderse de la mirada de una sociedad que será feminista o no será.

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